Hernia Discal
Se describe como el desgarro de la envuelta fibrosa del disco. El caso más típico es la fisura radial, en la que el desgarro es perpendicular a la dirección de las fibras. Durante los movimientos vertebrales el disco se comporta como un amortiguador. La protrusión discal consiste en la deformación de la envuelta fibrosa por el impacto del material gelatinoso del núcleo pulposo contra ella.Las hernias de disco suelen ser más frecuentes a nivel cervical y lumbar, por ser estos los segmentos con mayor movilidad de la columna.

Causas que producen la hernia discal
La fisura, protrusión o hernia discal se producen cuando la presión dentro del disco es mayor que la resistencia de la envuelta fibrosa. Como la envuelta fibrosa es un tercio más gruesa en su pared anterior que en la posterior, la mayoría de las fisuras, protrusiones y hernias se producen en esta última.
La hernia discal suele producirse al elevar algun tipo de objeto pesado del suelo en una mala postura, sin haber flexionado las rodillas, dejando de esta forma que nuestra columna cargue con todo el esfuerzo.
Manifestación de los síntomas
Si el tamaño de la hernia es suficientemente grande, puede comprimir una raíz nerviosa. En ese caso, el paciente nota el dolor irradiado al brazo -si la hernia es cervical- o a la pierna -si es lumbar-. Es de destacar que en ese caso el paciente nota dos dolores a la vez y, aunque tiende a considerar que es el mismo, realmente se deben a dos causas distintas:
El síntoma más característico es la ciática: dolor que se va hacia glúteo y miembro inferior, generalmente más allá de la rodilla.
El dolor irradiado al brazo (si la hernia es cervical) o a la pierna (si es lumbar) debido a la compresión de la raíz nerviosa. En el caso de hernia lumbar, hay compresión del nervio ciático, y por esto se le da el nombre de ciática.
Otro síntoma frecuente son las sensación de hormigueo conocida como parestesias.
Riesgos en el tratamiento de la hernia discal
Cuando el paciente presenta los criterios quirúrgicos que se explican más adelante, es necesario operarlo, porque:
- Hay estudios que demuestran que en esos casos evolucionan mejor los pacientes operados que los no operados.
- Si hay sufrimiento de la médula, tal y como se describe más adelante, o pérdida de fuerza progresiva o intensa durante más de 6 semanas, pueden quedar secuelas.
A la inversa, no hay que operar a los pacientes que no presentan criterios para hacerlo porque:
- Hay estudios que demuestran que en esos casos evolucionan mejor los pacientes no operados que los operados.
- La cirugía expone a unos riesgos que serían innecesarios en esos pacientes, y su resultado habitualmente es contraproducente.
Algunas de las recomendaciones establecen que el riesgo de infección o hemorragia durante una primera operación del disco intervertebral es menor del 1%, aunque ese riesgo aumenta mucho con pacientes de más edad o cuando no es la primera operación discal.
El verdadero riesgo es que la operación no tenga resultados satisfactorios. Algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible establecen que, entre los pacientes con hernia discal pero sin signos evidentes de compresión del nervio por exploración física o electromiograma, menos del 40% de los que se operan obtienen resultados satisfactorios
Diagnóstico
Lo primero que se hará es realizar una historia clínica y una exploración física del paciente.
Aunque una hernia discal se puede detectar con un scanner, la resonancia magnética o el electromiograma son procedimientos de elección.
Para determinar si la hernia discal deben pedir pruebas complementarias de los problemas del paciente, la historia clínica y la explotación física son fundamentales.
El tratamiento
La hernia discal suele resolverse con tratamientos no quirúrgicos. Se estima que la cirugía tiene sentido en menos del 10% de las hernias discales que causan síntomas.
Se recomienda plantearse una operación cuando:
1. En el caso de hernia discal lumbar, hay ciática muy intensa y limitante, que empeora muy notablemente o se mantiene sin mejoría tras 4 semanas de tratamiento.
2. La hernia discal causa el sufrimiento de un nervio, en cuyo caso se puede plantear la operación si se dan todas las siguientes circunstancias
Se dice que el nervio está sufriendo cuando po ejemplo, hay una pérdida muy importante de fuerza en el músculo que controla.
Esa situación se mantiene durante un mes, pese a todos los tratamientos no quirúrgicos.
El nervio cuyo sufrimiento se ha demostrado está en el nivel en el que la Resonancia Magnética demuestra la existencia de la hernia discal.
Estos criterios definen los casos en los que tiene sentido plantear la cirugía programada (es decir, de manera no urgente). Sin embargo, los estudios realizados han demostrado que incluso en esos casos en los que la cirugía es una opción razonable, no es indispensable operar.
Sólo se plantea la cirugía urgente cuando hay sufrimiento de la médula o síndrome de la cola de caballo, lo que se refleja por uno o varios de estos signos:
1. Pérdida de control de esfínteres -incapacidad para controlar la emisión de orina o heces-, o
2. Hay anestesia “en silla de montar” -pérdida completa de la sensibilidad del periné (entrepierna) y la parte interna de la porción superior de los muslos-.
3. Hay “paraparesia” -pérdida casi total de fuerza en ambas piernas, con o sin dolor-.
Para realizar un tratamiento conservador:
- Reposo, habitualmente 2 días. Si el dolor es intenso puede prolongarse a una semana o dos como máximo.
- Analgésicos o AINES.
- Esteroides: en dolor radicular agudo, en ciclos cortos de pocos días (7 – 10 días).
- Relajante muscular sólo si hay contractura.
- Termoterapia: calor superficial o profundo (microonda, ultrasonido, onda corta).
- Electroterapia: TENS y otras corrientes analgésicas.
- Tracción lumbar (contraindicada en hernias muy voluminosas).
- Ortesis: collarines, ortesis lumbosacras semirrígidas (fajas lumbares).
- Infiltraciones.
- Hidrocinesiterapia.
- Inesterapia
Para dudas y consultas pasa por el Foro de hernia discal


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