La natación en la tercera edad

La natación es beneficiosa para el sistema cardiovascular y respiratorio y para la fuerza y la resistencia muscular, incrementa la flexibilidad de las articulaciones, tonifica el cuerpo, lo relaja y ayuda a perder peso. Por ello, es recomendable para las personas mayores aunque, antes de comenzar a practicarla, se recomienda consultar con el médico y someterse a un reconocimiento para que el nadador calibre hasta dónde puede llegar en su esfuerzo.

La natación en la tercera edad favorece la actividad del sistema cardio-respiratorio muscular y posibilita mover el cuerpo en el agua. Además, favorece la actividad física en personas obesas, con patologías en columna, en aquellas que fuera del agua tienen dificultades para actividades deportivas, en quienes necesitan rehabilitación cardíaca o motriz, etc.

Por otro lado, permite abandonar el sedentarismo y desarrollar, sin un gran desgaste energético, una actividad que brinda la oportunidad de superarse y de lograr confianza en uno mismo. Del mismo modo, ejerce efectos hidroterapéuticos y mejora los síntomas de enfermedades de carácter óseo, articular, muscular, motriz, etc., de manera que proporciona una gran sensación de bienestar.

La natación en la tercera edad
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