Alimentacion complementaria del bebe

Según las recomendaciones de la OMS, la alimentación ideal hasta los seis meses debería ser en exclusiva la leche materna. A partir de entonces se podrá comenzar a introducir nuevos alimentos en la dieta del niño, siempre muy paulatinamente. Es importante tener en cuenta que la alimentación complementaria, como la misma palabra indica es un “complemento” y no una sustitución de la lactancia materna que continuará siendo todavía durante bastantes meses, la base de la alimentación del bebé.

Pautas a seguir en su alimentacion:

La leche materna sigue siendo el alimento principal.

La leche materna se debe ofrecer siempre en primer lugar. Después se le pueden ofrecer los otros alimentos. Así, estos se convierten en un complemento aportando sus vitaminas y valor nutricional a la leche materna. El niño tomará la cantidad que desee de comida. Se trata de que se vaya acostumbrando a nuevos sabores y texturas, pero siempre poco a poco.

Introducir un alimento cada vez y espaciarlos entre sí una semana al menos.

Es deseable que los alimentos se introduzcan de uno en uno y separados entre si al menos por una semana. De esta manera sabremos si alguno le causa reacción alérgica al niño y podremos eliminarlo de su dieta. Si los introdujéramos juntos sería muy difícil averiguar cual le causó el problema.

No intentar forzar al niño a comer.

Jamás se debe forzar a un niño a comer más de lo que él desea. Nadie salvo él mismo sabe con certeza la cantidad de comida que necesita y nadie salvo él debe tener la potestad de decidir cuándo deja de comer porque no quiere más. Siempre hemos de respetar su decisión si no queremos causarle problemas o malestar. Está comprobado que el organismo elimina la cantidad de comida que no necesita, con lo cual ¿de qué sirve intentar forzarles para que coman más?.

Ofrecer alimentos variados.

Deberemos procurar que la alimentación que vamos introduciendo poco a poco sea, ante todo variada y equilibrada, para asegurarnos de que toma la cantidad suficiente de nutrientes. Siempre sin forzarle pero intentando averiguar cuales alimentos entre sus preferidos pueden aportarle las vitaminas que necesita. La clave está en la imaginación, más que en otra cosa. Está claro que el niño se va a acostumbrar a lo que sus padres le enseñen, pero desde el principio ya observaremos como tiene sus propios gustos.

Añadir un poco de aceite a las verduras para aumentar su valor calórico.

Las verduras, por su bajo contenido en calorías es preferible aliñarlas con un poco de aceite, a ser posible de oliva virgen. De esta manera las enriquecemos e incrementamos su aporte calórico, siendo tan necesarias en la dieta de todas las personas.

Empezar con alimentos de bajo poder alergénico.

Se deben dejar para más adelante los alimentos con alto poder alergénico, tales como el huevo o las fresas, el melocotón. Si en la familia hay algún miembro con alergia conocida a algún alimento, es preferible no dar dicho alimento al niño hasta pasado el primer año. Especialmente si dicha alergia la padece la madre o el padre, ya que en muchas ocasiones estas alergias se heredan.

No dar alimentos con gluten hasta los 8 meses.

La intolerancia al gluten es una afección por la cual los niños no asimilan bien este componente que se encuentra en algunos cereales. Está comprobado que si se introducen alimentos con contenido en gluten antes de los 8 meses, las probabilidades de desarrollar una intolerancia se incrementan. Por eso, es recomendable retrasar la introducción de alimentos con este contenido hasta pasada dicha edad.

No añadir sal ni azúcar a la comida del bebe.

Dentro de las recomendaciones médicas están la de reducir la cantidad de sal en nuestras comidas. Se considera que los adultos abusamos demasiado de este condimento, así como del azúcar.

Es por ello que también está recomendado no añadir sal a la comida infantil. Por un lado estaremos acostumbrando a los niños a una alimentación más sana y por otro les ayudaremos a que su incorporación a la alimentación complementaria sea mejor aceptada.

Escurrir el agua de las cocciones para evitar llenar la barriga del niño.

El valor nutricional del agua de las cocciones es relativamente bajo, en cambio ocupan un espacio considerable en el estómago de los niños. Para evitar que se llenen con el agua de la cocción, es preferible ofrecer los alimentos más bien secos, troceados o chafados con tenedor, a modo de puré, pero con más bien poca agua.

Empezar con pequeñas cantidades.

La cantidad de comida que necesita un niño es siempre desconocida. Nadie, ni su pediatra, ni su madre, ni el mejor experto en nutrición sabe cuanta cantidad necesita cada niño en cada momento. El único que lo sabe con exactitud es él mismo.

Al principio debemos ofrecerle poca cantidad de cada cosa. Observándole veremos si desea más o si ya está satisfecho. Es tan sencillo como eso. Nunca nada fue más fácil de resolver y en cambio es motivo de tanta preocupación.

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